lunes, 23 de septiembre de 2013

Saliendo del pozo

   Se cuenta de cierto campesino que tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver qué ocurría. Le dio pena ver al animal en esa condición, pero después de analizar la situación, creyó que no había modo de salvarlo, y que más valía sepultarlo en el mismo pozo.


  Llamó a sus vecinos, les contó lo que estaba ocurriendo y les pidió que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo. Al principio, la mula se puso histérica. Pero a medida que los hombres continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. Se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos... ella debía sacudirse y subir sobre la tierra. Esto hizo, palada tras palada. ¡Sacúdete y sube... sacúdete y sube! No importaba cuán dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, la mula luchó contra el pánico, y continuó sacudiéndose y subiendo.

 
Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que hubiera sido su tumba, se convirtió en su bendición, gracias a la forma en que ella enfrentó la adversidad.


  No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  pero fiel es Dios,  que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir,  sino que dará también juntamente con la tentación la salida,  para que podáis soportar.” 1Cor.10:13 
¡ASÍ ES LA VIDA! Los mismos problemas nos dan el potencial para vencerlos.

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