miércoles, 24 de abril de 2013


La zanahoria, los huevos y el café



   Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida.

      Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café, Las dejó hervir sin decir palabra. A los veinte minutos el padre apagó el fuego, y puso su contenido en tres bowls.  

  Mirando a su hija le dijo:

– Querida, ¿qué ves?

– Zanahorias, huevos y café – fue su respuesta.

   La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:

– ¿Qué significa esto, padre?

    Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua, dura. Pero después se había vuelto débil. El huevo habla llegado al agua frágil, pero después su interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran únicos: ellos habían cambiada al agua, – ¿Cuál eres tú? - le preguntó a su hija – Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?
 
 
 
  ¿Y vos, amigo(a)? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?  ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, pero después de una muerte, una separación, un despido te has vuelto duro y rígido? ¿O eres como un grano de café, que cuando el elemento le causa dolor alcanza su mejor sabor?
 
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario