Buscadores
de oro
Hace
muchos años, unos buscadores de minas estaban lavando piedras para encontrar
oro, cuando uno de ellos halló una piedra inusual. La rompió y vio que contenía
oro. Los hombres se pusieron a trabajar con mucho entusiasmo y al poco tiempo
descubrieron una abundancia del metal precioso. Con un deleite sin restricción
gritaron:
— ¡Lo encontramos! ¡Lo encontramos! ¡Somos
ricos!
Antes de
ir a la ciudad a buscar suministros, acordaron no hablar a nadie de su hallazgo.
Cuando estaban a punto de regresar al campo, un grupo de hombres se había
reunido y estaba listo para seguirlos.
—Ustedes encontraron oro – dijo el grupo.
— ¿Quién se los dijo? – preguntaron los
buscadores.
—Nadie – contestaron ellos — ¡Se les ve en la cara!
Así es
también cuando una persona descubre a Cristo. El gozo de tener los pecados
perdonados y una nueva relación con Él se ve en la cara de esa persona y en su
vida transformada.
“Un poco después, acercándose los que por allí estaban,
dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera
de hablar te descubre.” Mat 26:73
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